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EN POSITIVO

No es que me haya vuelto loca o que tanto tiempo en casa me esté pasando factura, pero creo que mi instinto de supervivencia me hizo pensar un día en que no todo es malo en estos tiempos que corren.

En Instagram se han puesto de moda los retos, yo misma estaba haciendo el de «1000 cosas que me gustan» de mi blog fetiche @lasclavesdesol, también hay otro impulsado también por este blog que se llama «cada día, algo bonito».

Se trata de retos de autoconocimiento (el primero) y de impacto positivo (el segundo) , así que yo me he decidido a dedicar este post a enumerar y explicar, al menos, 5 cosas positivas que me ha traído el confinamiento vivido y la pandemia, en general:

1.- He vuelto a pasar tiempo con mi familia.

Llevo con mi madre desde el mes de Marzo, ella llegó a mi casa en Madrid para acompañarme en el parto de mi primera hija antes del Estado de Alarma y estuvo allí hasta junio. Luego, en vista de la situación, decidimos no viajar y pasar el verano en la casa familiar en Vigo y aquí sigo; echo mucho de menos a mi pareja y mi casa de Madrid pero no estaba tanto tiempo en la casa de mis padres desde que tenía 18 años.

2. Estoy teletrabajando

Esto nos ha demostrado que el PRESENTISMO no vale para nada. Hemos ahorrado tanto empresa como trabajadores, tiempo y dinero. Además, hay menos contaminación. Antes de irme de Madrid, la famosa boina que se ve desde el túnel de Guadarrama, había desaparecido. Espero que el teletrabajo haya llegado para quedarse.

3. Poder continuar sin penurias con la lactancia materna de mi hija.

Esto es consecuencia inmediata de lo anterior. La mayoría de las madres abandonan la lactancia con la incorporación al puesto de trabajo porque supone un suplicio tener poco tiempo libre y tener que pasarlo conectada a una máquina extractora, el teletrabajo hace más fácil esto, ya que puedes compaginar y dar alguna toma en tu descanso para el café, y el tiempo en el «ordeñador de leche» es mucho menos. Mi niña tiene casi 8 meses y seguimos!.

3. Mi relación de pareja ha salido fortalecida.

Se que el confinamiento ha pasado factura a muchas parejas, pero yo creo que a mi me ha pasado lo contrario.

Nosotros por temas laborales normalmente no pasamos mucho tiempo juntos, la pandemia nos dejó confinados en el inicio de nuestros permisos de maternidad y paternidad, con mi madre en casa y nuestro nuevo bebé. A priori, un escenario desafiante para cualquier pareja; imaginaos un cocktail de hormonas postparto, suegra, madres primeriza, confinamiento etc … Tengo que decir que , salvo algún problema de convivencia absurdo, hemos discutido entre nada y poco.

5. Afortunadamente, he podido ahorrar.

En el año 2018 me compré un piso en Madrid que se llevó por delante todos mis ahorros. Pues estoy recuperada por fin. Mi trabajo no se ha visto afectado y mi vida social se ha visto reducida; resultado de la ecuación ha sido un incremento en liquidez que buena falta me hacía.

No sé a vosotros, pero a mi esta situación, muchas veces me hace estar de bajón. Cuando me vuelva a pasar , haré la parte dos de este post, ya que ,estoy segura, que seguiré encontrando cosas positivas.

¿Me contáis lo positivo para vosotros?

Experiencias

LECCIONES DE VIDA DE LA PANDEMIA

Durante el confinamiento, fueron muchas personas las que apuntaron que este problema con el que hoy nos encontramos, les había dado alguna que otra lección. Pero, como parece que algunas de esas lecciones se nos han olvidado ya, no hubiese estado mal ponerlas por escrito.

Predicando con el ejemplo, a mi esta pandemia me ha dado una importante, que relato a continuación:

Era el primer día que bajábamos a la calle después de dos meses encerrados en casa casi sin ver la luz del día, bajé con mi madre a  caminar por el Paseo de Rosales en Madrid y recuerdo que yo estaba muy triste.

Le dije:

“Mamá, no sé qué futuro nos espera, yo no quiero vivir en un mundo así, ni sé a qué mundo he traído a Irene”.

 Mi madre me miró y me dijo:

“Noa, imagina que hubieses nacido en un país en guerra, ¿tú te das cuenta que hay personas que nacen y mueren sin conocer ni un minuto qué es la PAZ”?

En ese momento, empecé a pensar en esas personas que viven en “una pandemia constante” , que nacen en medio de conflictos bélicos, o en sitios donde se pasa hambre, donde no hay sanidad de ningún tipo; y pensé que mi madre tenía toda la razón del mundo.

Seguro que ella no sabe lo que es la psicología cognitivo-conductual, ni conoce sus técnicas, ni ha leído libros de eso, pero, en ese momento, para mí, se convirtió en el mejor de los psicólogos, ya que me ayudó a NO TERRIBILIZAR. (como dice Rafael Santandreu en sus libros).

Las circunstancias que vivimos son las que tenemos (o hemos provocado) y hay que encontrar la mejor manera de afrontarlas.

Delante de un mismo problema, dos personas distintas, mi madre y yo, teníamos dos maneras muy diferentes de afrontarlo; siendo el problema el mismo. Y esto sucede siempre.

Imaginaos por ejemplo un trabajo, hay personas a las que un trabajo les produce estrés y a otras no, hay personas a las que un comentario les afecta y otras se lo pasan por el mismísimo. Pues con esta nueva normalidad también pasa.

La mente es muy poderosa y son los pensamientos, los que, internamente, pueden cambiar una realidad, que es la misma para todos. Depende de nosotros el cómo nos la tomemos.

Esto no significa que no podamos estar tristes o de bajón, tenemos todo el derecho del mundo, pero, antes de pensar que todo se ha ido a la mierda, tengamos en cuenta lo afortunados que somos.

Hasta ahora, los habitantes del primer mundo nos creíamos invencibles e igual que sucede con otras especies, a veces, la naturaleza se reajusta para encontrar su equilibrio. Un equilibrio que muchas veces nosotros hemos roto con nuestra irresponsabilidad constante para con el medio ambiente. Lo que pasa es que se nos da muy bien mirarnos el ombligo, como yo misma estaba haciendo.

Así que miremos al frente y afrontemos esta realidad de la manera más creativa que podamos.

Experiencias

LA VERDADERA AMISTAD

Este verano tan extraño que acabamos de vivir, he estado pensando mucho sobre este tema.

Un día estaba viendo en instagram las stories de la escritora Sol Aguirre de @lasclavesdesol; sus followers le preguntaban que cómo hacía para desarrollarse tanto profesionalmente, tener dos hijos y además tener tiempo para los amigos.

Su respuesta me hizo pensar. “Siempre saco tiempo para los amigos que merecen la pena.  Solo me focalizo en aquellos con quien realmente quiero pasar mi tiempo.” Por supuesto, estas no eran sus palabras exactas, es mi particular versión de lo que dijo y lo que a mí se me quedó en la cabeza y, desde luego, me sirvió para ordenar mi vida conforme con mis valores.

Ahora soy madre y mi hija y mi trabajo ocupan gran parte de mi tiempo, pero lo último que quiero es descuidar a mis amigos, ya que  también soy mujer, amiga, amante y pareja. Mis amigos son parte de mi identidad y ser madre no implica para nada perder la IDENDIDAD PROPIA. Aunque suene a tópico, los amigos son la familia que se elige. Son con los que compartes alegrías y penas, con los que te diviertes y creces como persona. Son los que te dan la mano en un fracaso y los que comparten la alegría por un éxito.

Tras esta reflexión interna, decidí inagurar la “nueva agenda post-maternidad” y, pensando esto, decidí echar la vista atrás y hacerme una serie de preguntas:

Pero a ti, ¿con quién te apetece compartir estos huequitos de esta nueva agenda?

¿Con quién te apetece realmente estar?

¿Quién está ahí siempre aunque geográficamente este lejos?

¿Quién se alegra de la que te vaya bien, sin envidias?

¿Con quién realmente te diviertes?

En definitiva: ¿CON QUIÉN TE HACE ILUSIÓN QUEDAR, DE VERDAD DE LA BUENA?

Inmediatamente vinieron a mi mente un montón de recuerdos:

ESCENAS DE VIAJES PASADOS, viajes en lo que me lo pasé como los indios, viajes en los que me aburrí como una planta y viajes a los que nunca debí haber ido porque me sentí mal y totalmente fuera de lugar.

PROYECTOS E INTENTOS DE EMPRENDER, quién me dio apoyo, quién no me lo dio de manera constructiva y quién incluso intentó humillarme riéndose de mí.

EXITOS Y FRACASOS, Quién compartió la alegría por mis éxitos y quién me dio la mano para levantarme de un fracaso.

QUEDADAS VARIAS. Con quién, cuando nos vemos, me echo unas risas.

DISCUSIONES, Con quién discutí pero lo arreglamos porque en el fondo era una tontería, sin dramas, solo con una simple conversación.

METEDURAS DE PATA, Quién me echo una bronca que me puso a temblar porque me la merecía.

RECONCILIACIONES Quién me hizo daño y me pidió perdón. A quién hice daño y le pedí perdón.

Y así, pensando, pensando empecé a vaciar la agenda. Borré algunas amistades de las mal llamadas de toda la vida practicando el desapego. Borré compromisos absurdos y borré a la gente que se de sobra me hace sentir mal pero que por convicciones tontas seguían ahí.

A medida que borraba e iban apareciendo huecos en esa agenda nueva, se iban llenando. Y de repente, tenía otra vez la agenda llena.

Algunos estaban en la agenda vieja y otros eran nuevos amigos y habían llegado para quedarse. Pero viejos y nuevos, todos, tenían un común denominador: todos me aportan,  me hacen crecer y me hacen sentir imprescindible en su vida como ellos lo son en la mía.

Vino a mi pensamiento una frase que se dice mucho en las clases de yoga “HAY QUE APRENDER A SOLTAR PARA PERMITIRNOS RECIBIR”.

Nos apegamos a ciertas amistades y, a veces, ese apego, no nos permite darnos cuenta de a qué y a quién queremos dedicar realmente nuestro tiempo, que es valioso y escaso.

Y me quede con eso en la mente: SOLTAR, DEJAR IR lo que ya no se sostiene por si mismo para ser libre y para RECIBIR lo que está por llegar.

Pelis, series

CARPE DIEM_El club de los poetas muertos

No podía haber elegido mejor tema para retomar mi blog después de mi maternidad. Y más en tiempos de Corona virus.

Podría decir que El Club de los Poetas Muertos es mi película de cabecera. Mi película favorita en el mundo, diría yo.

Parafraseando a la crítica de cine del momento, “El Club de los Poetas Muertos es todo un canto a la vida, a la libertad de pensamiento, una película que inspira y que nos hace querer ser mejores personas.”

En ella, el profesor Keating ( Robin Williams ) enseñaba a sus alumnos a ser librepensadores, a perseguir sus sueños, a mirar el mundo desde perspectivas diferentes.

Este valiente profesor se salía del estándar marcado por el ideario de un colegio masculino de disciplina férrea y tradicional para enseñar a sus alumnos a seguir sus propios caminos:

“Todos necesitamos ser aceptados, pero deben entender que sus convicciones son suyas, les pertenecen (…) aunque toda la manada diga: ¡no está bien!

Robert Frost dijo: Dos caminos divergen en un bosque, y yo tomé el menos transitado de los dos, y aquello fue lo que cambió todo.”

La película nos deja infinidad de frases que invitan a la reflexión

Podría contaros todas (no en vano las 20 veces que debí de ver esta película), pero me quedo con una:

“Carpe Diem. Porque somos alimentos para gusanos, señores. Porque aunque no lo crean, un día todos los que estamos en esta sala dejaremos de respirar. Nos pondremos fríos y moriremos. Aprovechen el día, muchachos. Hagan que sus vidas sean extraordinarias.”

Esta y otras muchas frases hicieron que esta película marcara mi vida para siempre, aún me sigo emocionando en la escena final, esa donde vimos a un jovencísimo y guapísimo Ethan Hawke subir a una mesa dejándonos uno de los finales más emocionantes de la historia del cine.

A todos aquellos que la habéis visto y estéis en una encrucijada en vuestras vidas:

 Es momento de volver a verla, de reflexionar y decidir a quién y a qué le damos nuestro recurso más preciado,  NUESTRO TIEMPO.