Experiencias

LA VERDADERA AMISTAD

Este verano tan extraño que acabamos de vivir, he estado pensando mucho sobre este tema.

Un día estaba viendo en instagram las stories de la escritora Sol Aguirre de @lasclavesdesol; sus followers le preguntaban que cómo hacía para desarrollarse tanto profesionalmente, tener dos hijos y además tener tiempo para los amigos.

Su respuesta me hizo pensar. “Siempre saco tiempo para los amigos que merecen la pena.  Solo me focalizo en aquellos con quien realmente quiero pasar mi tiempo.” Por supuesto, estas no eran sus palabras exactas, es mi particular versión de lo que dijo y lo que a mí se me quedó en la cabeza y, desde luego, me sirvió para ordenar mi vida conforme con mis valores.

Ahora soy madre y mi hija y mi trabajo ocupan gran parte de mi tiempo, pero lo último que quiero es descuidar a mis amigos, ya que  también soy mujer, amiga, amante y pareja. Mis amigos son parte de mi identidad y ser madre no implica para nada perder la IDENDIDAD PROPIA. Aunque suene a tópico, los amigos son la familia que se elige. Son con los que compartes alegrías y penas, con los que te diviertes y creces como persona. Son los que te dan la mano en un fracaso y los que comparten la alegría por un éxito.

Tras esta reflexión interna, decidí inagurar la “nueva agenda post-maternidad” y, pensando esto, decidí echar la vista atrás y hacerme una serie de preguntas:

Pero a ti, ¿con quién te apetece compartir estos huequitos de esta nueva agenda?

¿Con quién te apetece realmente estar?

¿Quién está ahí siempre aunque geográficamente este lejos?

¿Quién se alegra de la que te vaya bien, sin envidias?

¿Con quién realmente te diviertes?

En definitiva: ¿CON QUIÉN TE HACE ILUSIÓN QUEDAR, DE VERDAD DE LA BUENA?

Inmediatamente vinieron a mi mente un montón de recuerdos:

ESCENAS DE VIAJES PASADOS, viajes en lo que me lo pasé como los indios, viajes en los que me aburrí como una planta y viajes a los que nunca debí haber ido porque me sentí mal y totalmente fuera de lugar.

PROYECTOS E INTENTOS DE EMPRENDER, quién me dio apoyo, quién no me lo dio de manera constructiva y quién incluso intentó humillarme riéndose de mí.

EXITOS Y FRACASOS, Quién compartió la alegría por mis éxitos y quién me dio la mano para levantarme de un fracaso.

QUEDADAS VARIAS. Con quién, cuando nos vemos, me echo unas risas.

DISCUSIONES, Con quién discutí pero lo arreglamos porque en el fondo era una tontería, sin dramas, solo con una simple conversación.

METEDURAS DE PATA, Quién me echo una bronca que me puso a temblar porque me la merecía.

RECONCILIACIONES Quién me hizo daño y me pidió perdón. A quién hice daño y le pedí perdón.

Y así, pensando, pensando empecé a vaciar la agenda. Borré algunas amistades de las mal llamadas de toda la vida practicando el desapego. Borré compromisos absurdos y borré a la gente que se de sobra me hace sentir mal pero que por convicciones tontas seguían ahí.

A medida que borraba e iban apareciendo huecos en esa agenda nueva, se iban llenando. Y de repente, tenía otra vez la agenda llena.

Algunos estaban en la agenda vieja y otros eran nuevos amigos y habían llegado para quedarse. Pero viejos y nuevos, todos, tenían un común denominador: todos me aportan,  me hacen crecer y me hacen sentir imprescindible en su vida como ellos lo son en la mía.

Vino a mi pensamiento una frase que se dice mucho en las clases de yoga “HAY QUE APRENDER A SOLTAR PARA PERMITIRNOS RECIBIR”.

Nos apegamos a ciertas amistades y, a veces, ese apego, no nos permite darnos cuenta de a qué y a quién queremos dedicar realmente nuestro tiempo, que es valioso y escaso.

Y me quede con eso en la mente: SOLTAR, DEJAR IR lo que ya no se sostiene por si mismo para ser libre y para RECIBIR lo que está por llegar.

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