El otro día, leí un artículo en el periódico La Vanguardia en el que Amaia Montero, ex vocalisa del conocido grupo La Oreja de Van Gogh, hablaba sin tapujos de por qué en su momento dejó el grupo.
Independientemente de que todas las historias o conflictos tienen dos versiones, y de que todas tengan algo de verdad, me gustaron sus argumentos.
En la entrevista, Amaia decía que hay personas que son “ABSOLUTAMENTE CARENTES DE PERSONALIDAD, sumisas, que se dedican a cumplir órdenes bajo el lema “EASY LIFE”.
Además, remarcaba: “para mi, eso NO ES VIVIR, es respirar; y qué horror VIVIR SIN SER UNO MISMO, teledirigido, y, encima, ir de todo lo contrario”
Confieso que leí la entrevista de manera morbosa, atraída por conocer las razones de por qué dejó el grupo; pero, a medida que iba leyendo, dejaban de importarme sus razones. Me sentí muy identificada con ella.
Lo importante de su discurso, lo que realmente me llamó la atención, es, que ella DECIDIÓ NO CALLARSE Y SEGUIR SUS PRINCIPIOS. Hay que ser muy valiente para hacer lo que ella hizo: Dejar un grupo de música, cuando estaba en plena cresta de la ola.
Recordemos lo lejos que llegó la OREJA DE VAN GOGH en el mundo de la música, que, como os podéis imaginar, es un mundo lleno de obstáculos. Pues nuestra querida Amaia decidió dejar ese grupo cuando estaba en lo más alto, y todo, porque no le gustaba cómo se estaban llevando las cosas. Decidme si eso no es, como se dice vulgarmente, “ECHARLE UN PAR DE HUEVOS O, MEJOR DICHO, DE OVARIOS”.
Seguí leyendo la entrevista hasta el final donde nos daba una visión de ella misma:
“Yo pertenezco a un tipo de personas radicalmente contrarias, con mis equivocaciones y mis aciertos pero con LAS COSAS CLARAS; eso es DIFICIL DE ACEPTAR PARA OTRAS PERSONAS Y eso desgasta, desgasta mucho”…. No es tan fácil como “Amaia se fue”.
En este momento me di cuenta de cuánto desgaste he sentido por explicarme cada vez que tomaba una decisión que no era lo que “se esperaba de mi en ese momento”.
En el fondo, buscaba sentirme comprendida por los demás y así me DESGASTABA constantemente buscando la aceptación de otros. Y me sentí Amaia Montero y me acordé de otras Amaias Monteros que me rodéan pero en especial de una que me dio un sabio consejo en un comentario que dejó en mi facebook y que os pongo de manera literal:
“Ir a contracorriente cansa mucho. Hasta que te das cuenta que no tienes que convencer a nadie y vas a tu bola, entonces, es fácil”.
Tanto mi amiga, como Amaia son VALIENTES. Valiente para mi son aquellas personas que toman las riendas de su vida, que siguen caminos diferentes al esperado, sin explicaciones, sin desgastes innecesarios y SIN MIRAR ATRÁS.
La vida es muy corta, y solo tenemos una, no perdamos el tiempo buscando ser aceptados por los demás y SEAMOS NOSTROS MISMOS. Porque mola mucho SER NOSOTROS.

